miércoles, 25 de agosto de 2010

Tacky victims.

Una cosa es ir de moderna/o y otra muy diferente: serlo.

Está claro que hoy en día la moda ya no es un capricho caro. La moda está al alcance de casi todos los que se dejan seducir por ella.
Eso sí. Deberíamos saber diferenciar entre la moda (que tristemente se compra pues tiene precio) y el estilo (el cual, o lo tienes o estás perdido). Y ahí voy yo.

Últimamente estoy algo aburrida de ver chicas y chicos que van de modernos por creerse- precisamente- que están de moda o que le llevan la contraria. Y yo, que podría doblar su edad, observo cómo se dejan estropear ensimismados por unos estilismos a cual más terrible y horroroso. 

Quiero pensar que están en esa determinada edad en la/el que una/o hace caso omiso a cualquier sugerencia (por ahí hemos pasado todas/os). O, simplemente, intuyen que ser original es mucho más valioso que tener criterio. Y la originalidad nadando en temas de moda ha de estar dosificada de buen gusto. 
No sirve cualquier cosa.

Buen gusto, criterio e imaginación –pues- podrían ser las palabras adecuadas para saber vestir con estilo
Si a esto le añadimos además un monedero “justo”, seguramente, seremos la envidia de muchas y muchos.

Ahora ya no se estila la típica frase de: “es que a ti te queda todo bien”. O: “yo no me lo sabría poner”. Se lo ponen y punto.
Da igual si queda mal o peor. Según ellas/os es tendencia… está de moda. Y eso es lo que cuenta.

Así está el patio.

Por si fuera poco, precisamente, muchas y muchos de éstas/os de las/os que hablamos, se han asignado la categoría de “Personal Shopper”. O lo que vendría a ser lo mismo: deja que destroce tu imagen con tu dinero, para que yo luego pueda seguir destrozando la mía con lo que te cobre.

Como dice un buen amigo mío: ésto no es serio… 

Ser asesor de imagen conlleva mucho más que conocer las tiendas que copian tendencias a grandes modistas. O ser adicta/o a cuatro revistas de moda. Tampoco sirve alardear que tus iconos son tal o cual personaje inglés o americano. No, me niego.

Pero ahora todo vale.
Es como jugar al parchís sin ningún tipo de norma o regla. Y, lamentablemente, pierde la gracia.

Mi abuela me decía que en cuestión de modas y en tendencias: todo vuelve

Así, no me queda más remedio que asentar mi paciencia y esperar a que tras un viaje, loco e inesperado, el estilo vuelva acompañado de buen gusto y criterio. Sus dos mejores amigos.

Mientras tanto, deléitense señoras/es. Y a quien no le guste… mejor que no mire.




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