Con el verano llega el buen tiempo.
Llega la chicharra y el achicharre, las chanclas y las durezas, la playa y las pelotas de los demás, la piscina y el pie de atleta, las mayonesas aliñadas con ensaladas, las barbacoas y las carnes de unos cuantos, los helados que rompieron a saber donde su cadena del frío y, por fin, las vacaciones de muchos.
Con o sin descanso, todos buscamos airear el hueco del oficio que tenemos en nuestro seso.
Es como sacar la basura durante un mes para luego volver a recogerla (algo insólito si hablamos de desperdicios… pero no nos engañemos: es la realidad).
Once interminables meses pensando en esos 15 ó 30 días…
Hay quien planea sus vacaciones durante 335 jornadas.
Planea mientras sella documentos imprescindibles que quedan almacenados en un cajón, mientras saca la espina al atún de Doña Perpetua, mientras limpia el servicio de caballeros en la estación de autobuses, mientras finge que escucha las órdenes de Don Basilio en la oficina, mientras saca número a Hamal, Raviv, Emilio José,… en una cola sinfín afincada en el Departamento de la Seguridad Social, etc.
¡Tantos planes para tan pocos días!
Creo que casi todos disfrutamos de vacaciones… aunque, hoy en día, muchos no disfrutamos más que de eso: de tiempo libre. Y ese mismo tiempo de ocio que muchos anhelan, para otros se vuelve indeseable.
Hacía ya unos cuantos meses que me encontraba en el desempleo cuando asomó el buen tiempo por mi ventana. Llené mis días de sol y de paseos, de terracitas de tapas con amigos, de conciertos al aire libre,… Llené mis noches de curiosidades mientras uno navega por la red, de música relajante, de artículos curiosos, de… de esa CAJA TONTA.
Sí, así descubrí que la caja tonta también hace vacaciones. Sueña (como la gran mayoría) en pillar ese mes, ¡o par de meses! (desgraciados nosotros), para largar su mínimo intelecto al Congo y dejar de guardia al guarda de seguridad.
Y digo yo: si somos unos cuantos los que disfrutamos de vacaciones casi todo el año, ¿no podrían dejarnos al mando de la caja? Porque jamás he visto a un “segurata” entreteniéndose de lo lindo… o, lo que sería más apropiado para el caso, divirtiendo al resto de la sociedad. Es algo impasable (dícese de aquello que no puede pasar jamás).
Así pues, la caja prefiere aturdirnos con programas repetidos y con la repetición de esas repeticiones. No vaya a ser que se nos olvide el programa 4 de “callejeros” (sólo hay 5 y la temática principal coincide misteriosamente: drogas, prostitutas, marginación), “vidas anónimas” con el cura moderno-motorista o la fea que practica sadomasoquismo con comerciales de no quieras saber qué… o “españoles en el mundo” que dedican el programa a las familias que no ven desde el día de su fuga.
Por no nombrar, of course, a los pobres que van de ricos, educados, sabios, estilosos y ejemplares (véase en el diccionario la definición de animalescos: Lomana, B. Esteban, Kiko Hernández, etc) o los ricos de van de glamourosos (véase en el diccionario la definición de fantoche: mujeres parasito-millonarias y holgazanes adinerados en busca de pareja fresca y hermosa como una lechuga).
El periodismo basura que se estila ha llegado ya a la categoría de deleznable.
Desde repetir incesantemente preguntas del estilo “Y usted con lo que cobra, ¿puede llegar a final de mes?” a un desempleado o a un jubilado… hasta restregarnos por las narices las maravillosas mansiones de aquellos que desean publicar sus vidas a cuento de nada y a costa de todo.
O nos sentimos tremendamente afortunados por nuestra condición de “mileurista” o nos hundimos en la miseria por no tener todo lo material- superficial que poseen algunos.
Ya no nos basta con informarnos a cerca de las noticias tristemente destacadas del día o con mostrar reportajes dignos de vidas indignas o míseras.
¡La caja quiere más! Y, en vacaciones, sólo conoce una palabra: REBAJAS.
Rebaja la cultura, rebaja la calidad, rebaja las películas, rebaja los documentales, rebaja el entretenimiento, rebaja la originalidad, rebaja el presupuesto, etc
Rebaja sobre rebaja para que un día no lejano a todos nos salga caro.
Ahora ya sé qué puedo vender este verano en e-bay: ESA CAJA TONTA.
Eso, o sacarla esta noche junto a mi basura…


Bendito OFF
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